El Niño es un calentamiento del océano Pacífico, principalmente a lo largo del Ecuador. Estas aguas más cálidas usualmente están confinadas al Pacífico Occidental gracias a que los vientos soplan de este a oeste, lo que empuja el agua más cálida hacia Indonesia y Australia. Pero durante el fenómeno de El Niño, los vientos soplan con menos intensidad e incluso pueden cambiar de dirección, lo que permite que el agua más caliente se esparza hasta Sudamérica.
Según el pronóstico más reciente del Centro de Predicciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), El Niño de este año es «considerable y se está fortaleciendo».
Lloverá más en el norte y sur del Continente Americano y habrá sequías en Australia y Asia.
Este fenómeno ocurre cada dos a siete años y su intensidad varía; las aguas del Pacífico pueden estar hasta cuatro grados más calientes de lo usual. También calienta la atmósfera y cambia los patrones de circulación en todo el mundo, particularmente la corriente de chorro sobre el Pacífico, que se intensifica y deja caer tormentas más frecuentes e intensas sobre el oeste de Estados Unidos, particularmente en California. Lo que significa que lloverá más en la costa oeste de Sudamérica.
Sin embargo, la atmósfera busca el equilibrio. Si llueve más en Norte y Sudamérica, significa que el sur de Asia y Australia, que usualmente son lluviosos, quedarán anormalmente secos y habrá sequías. También afecta la temporada de ciclones. Entre más caliente esté el Pacífico, más huracanes se generan. Sin embargo, habrá menos en el océano Atlántico, razón por la cual las autoridades estadounidenses predicen una temporada de huracanes 2015 tranquila.
El clima no es lo único que se ve afectado. Las aguas superficiales más cálidas en el Pacífico occidental ahuyentan a los peces de aguas frías en las que descansa la mayor parte de la industria pesquera de gran parte de Latinoamérica.
